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Sociedad civil en Hidalgo, a romper contra la democracia elitista. II

15 Aug 13 - 10:39

Jueves, 15 de Agosto de 2013

Sociedad civil en Hidalgo, a romper contra la democracia elitista. II

Voz Ciudadana
Alfredo Alcalá Montaño

Cuando han fallado los métodos para elegir representantes y gobernantes, también lo ha hecho la democracia elitista, situación que hace reconsiderar la importancia que tiene la democracia participativa, la cual no se basa tan sólo en métodos de elección, si no lo más importante es la participación.

La democracia elitista se ha restringido a un simple método de selección de diversos tipos de cargos públicos, que se disputan las elites políticas, llegando a los extremos de convertirse en simples rituales. Siendo preocupante que en la democracia elitista se observa una ausencia de un elemento insustituible en una democracia: el principio de ciudadanía.

De ahí que surja la importancia de analizar, estudiar e investigar el modelo participativo de la democracia, donde se dice que los representantes políticos, son reflejo de la propia sociedad, lo que significa que una sociedad interesada, participativa y activa, podrá verse reflejado en su clase política.

La construcción de una cultura política participativa se logrará a partir de la experiencia generada entre la población a participar en los procesos políticos, y de acuerdo a los resultados de incidencia y de apertura de espacios públicos. Así el ciudadano estará dispuesto a llegar a compromisos, de lo contrario veremos que sin la participación efectiva de la ciudadanía en el gobernar y en el ser gobernada, sin una reducción decisiva de la brecha entre los gobernantes y los gobernados, hasta el punto de su abolición, la democracia en México, tan sólo lo será de nombre.

Debemos mencionar que aunque la democratización total del Estado y de la economía no es responsabilidad de la sociedad civil, esta si representa un terreno importante para la democratización y la construcción de instituciones democráticas. Esto significa que si los actores de las nuevas sociedades políticas buscan tener legitimidad a largo plazo, deben promover la construcción de instituciones democráticas a través de la sociedad civil. Concibiéndose en torno a una noción de movimientos democratizadores que procuran extender y proteger los espacios públicos.

Para el modelo pluralista una sociedad civil muy articulada y con movilidad social, es el marco para una organización política democrática estable, que sirva de garantía contra el dominio permanente de cualquier grupo y contra el surgimiento de movimientos autoritarios, sean fundamentalistas o con ideologías antidemocráticas.

Una sociedad civil constituida de esta manera, es capaz de incidir en la toma de decisiones políticas e influir sobre el sistema político, a través de la articulación de intereses que pueden ser agregados por los propios partidos políticos y las legislaturas.

Por ello es necesario hacer énfasis que la sociedad civil no solo se ha distinguido por impulsar procesos de transición de estados autoritarios o dictatoriales a estados democráticos, sino el mantenerse movilizada en los Estados democráticos, al vigilar sus potenciales abusos y violaciones a la ley y someterlos al escrutinio público.

Una sociedad civil fortalecida es sin duda, el elemento social más importante para consolidar y mantener la democracia. Mientras que lo más destructivo para la legitimidad de las nuevas democracias es, la creciente y penetrante corrupción política, particularmente durante períodos de plena crisis económica, en la que los más ricos se vuelven más ricos, y los pobres aumentan sus niveles de marginación y sus carencias. Las nuevas democracias después de largos períodos de arbitrariedad y reglas estáticas, aún carecen de los medios políticos, legales y burocráticos para contener la corrupción. Sin una efectiva libertad de prensa, robusta e inquisitiva y sin grupos civiles que presionen e incidan en las reformas políticas, es probable que siga floreciendo la corrupción.

Cabe mencionar el papel que juegan las organizaciones de derechos humanos, quienes una vez concluidos los procesos de transición, continúan impulsando reformas y medidas que permitan mejorar las garantías individuales, y el impulso de los derechos de las minorías.

Para Diamond, “las organizaciones independientes pueden también dar a los ciudadanos información importante sobre las actividades del gobierno que no depende de lo que el gobierno dice que está haciendo. Esta es una técnica vital de las organizaciones de derechos humanos: al contradecir la historia oficial hacen más difícil de cubrir la represión y los abusos del poder”.

Otro atributo de la sociedad civil es impulsar los valores democráticos, como la participación ciudadana, la tolerancia, el compromiso, el respeto por a las formas distintas de pensar, el interés por lo público y sobre todo el impulso de una cultura de derechos humanos.

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